Apóstol de Alemania, en el siglo VII san Bonifacio evangeliza las poblaciones más allá del Rin. Su trabajo sentó las bases de la organización política y social europea de Carlomagno. El Papa San Gregorio II apoya su celo misionero y lo consagra obispo de Maguncia. Es santo desde 1828.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
El Evangelio continúa desenmascarando toda ambición de dominio, todo clericalismo y toda búsqueda de prestigio personal.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 35-37
«La multitud escuchaba a Jesús con agrado.»
SAN FRANCISCO CARACCIOLO, SACERDOTE, PATRONO DE NÁPOLES
Francisco nació en una de las familias más prominentes del sur de Italia, los Caracciolo. Cuando será aprobado su nuevo Instituto, cambiará el nombre por Francisco, en honor al Santo de Asís. Devoto de María y enamorado de la Eucaristía, trabajó en la difusión de la Adoración hasta su muerte en 1608.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
En un mundo donde crecen el individualismo, la indiferencia y la cultura del descarte, el Evangelio sigue proclamando una verdad profundamente profética: amar a Dios es amar al ser humano.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 28-34
«Tú no estás lejos del Reino de Dios.»
SAN CARLOS LWANGA Y COMPAÑEROS, MÁRTIRES DE UGANDA
Entre los mártires católicos y anglicanos más famosos de Uganda, están San Carlos Lwanga y sus compañeros. Murieron «en odio a la fe», como víctimas de la persecución anticristiana de finales del siglo XIX. La Iglesia los recuerda el día en que fueron quemados vivos en la colina de Namugongo.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
Quien sabe que está destinado a la vida eterna puede vivir el presente con libertad, valentía y alegría.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 18-27
«Él no es un Dios de muertos, sino de vivientes.»
SANTOS MARCELINO Y PEDRO, MÁRTIRES
Marcelino y Pedro son dos de los innumerables Santos que testimoniaron el Evangelio como héroes y defendieron la Iglesia naciente, porque torturas y muerte no los llevaron a dar la espalda a Cristo. Su vivencia se desarrolla entre finales del siglo III y comienzos del IV.




