El plan de Jesús no es imponerse con armas o fuerza, sino con el amor desinteresado que sana y ayuda al ser humano. Su objetivo es establecer una humanidad justa mediante la caridad, el amor y la cercanía a los necesitados.
Mientras algunos planean matar a Jesús, Él continúa planeando un servicio de caridad y amor hacia los demás. Su camino es el del Siervo de Isaías, el camino de la Iglesia que busca seducir desde la bondad y el bien para suscitar la fe, en lugar de imponerse con la fuerza que solo genera miedo y falsedad.
Jesús, con sus actitudes y su enfoque de las reglas y normas contrasta con la rigidez de los fariseos , mostrando el verdadero camino de la fe en su misión de establecer una humanidad justa y acercar los hombres a Dios.



