3º MEDITACIÓN EN EL RETIRO PRESINODAL

Amistad
2 de Octubre de 2023
P. Radcliffe

La noche antes de su muerte, Jesús reza al Padre “para que sean una cosa sola, como nosotros” (Juan 17,11). Pero, desde el principio, en casi todos los documentos del Nuevo Testamento vemos los discípulos divididos, peleándose y excomulgándose unos a otros. Estamos reunidos en este sínodo porque también nosotros estamos divididos, y esperamos y rezamos por la unidad de corazones y mentes. Este tiene que ser nuestro precioso testimonio en un mundo desgarrado por los conflictos y las desigualdades. El Cuerpo de Cristo debe encarnar esa paz que Jesús ha prometido y que el mundo anhela, Ayer examiné dos fuentes de división: nuestras esperanzas contrapuestas y nuestras diferentes visiones de la Iglesia como hogar. Pero estas tensiones no tienen por qué separarnos: somos portadores de una esperanza que va más allá de la esperanza, y el Señor nos dice que en la espaciosa casa del Reino hay «muchos lugares» (Juan 14:2). Por supuesto, no todas las esperanzas u opiniones son legítimas. Pero la ortodoxia es espaciosa y la herejía es estrecha. El Señor saca a su rebaño del pequeño recinto del redil para llevarlo a los vastos pastos de nuestra fe. En Pascua lo sacará del pequeño recinto cerrado para llevarlo a la inmensidad sin límites de Dios, a la «abundancia de Dios» (1).

Así que escuchémoslo juntos. ¿pero como? Un obispo alemán se preocupó por el “tono cáustico” durante los debates del sínodo. Dijo que había sido “más un intercambio retórico de golpes verbales” que un debate ordenado (2). Obviamente son necesarios debates racionales ordenados. ¡Como dominico nunca podría negar la importancia de la razón! Pero si queremos ir más allá de nuestras diferencias necesitamos algo más. El rebaño confía en la voz del Señor porque es la de un amigo. El presente Sínodo será fructífero solo si conduce a una amistad más profunda con el Señor y entre nosotros.

La víspera de su muerte, Jesús se dirige a los discípulos que están a punto de traicionarlo, negarlo y abandonarlo diciéndoles: «Os he llamado amigos» (Juan 15, 15). Somos abrazados por la amistad salvadora de Dios, que abre las puertas de las cárceles que nos creamos. “Dios invisible […] en su gran amor habla a los hombres como amigos” (Concilio Vaticano II, Dei Verbum, n. 2). Abrió el camino a la eterna amistad de la Trinidad. Esta amistad se ofreció a sus discípulos, a los publicanos y a las prostitutas, a los doctores de la ley y a los extranjeros. Fue la primera prueba del Reino.

Tanto el Antiguo Testamento como la Grecia y la Roma clásicas consideraban tales amistades imposibles. La amistad sólo existía entre los buenos. La amistad con los malos se consideraba imposible. Como dice el Salmo 26: “Odio la alianza de los malvados” (Salmos 26, 5). Los villanos no tienen amistades, ya que sólo colaboran para malas acciones. Pero nuestro Dios siempre ha sido propenso a tener amistades trascendentales. Amaba a Jacob, el engañador, a David el asesino y adúltero, Y a Salomón, el idólatra.
Además, la amistad sólo era posible entre iguales. Pero la gracia nos eleva a la amistad divina. Tomás de Aquino afirma solus Deus deificat, sólo Dios puede hacernos divinos. Hoy es la fiesta de los Ángeles Custodios, los cuales son señal de la amistad única que Dios tiene con cada uno de nosotros. El Santo Padre en la fiesta de los Ángeles Custodios dijo “nadie camina solo y ninguno de nosotros puede pensar que está solo” (3) Mientras estamos en el viaje, cada uno de nosotros está rodeado de amistad divina.

Predicar el evangelio nunca es simplemente comunicar informaciones. Es un acto de amistad. Hace cien años, Vincent McNabb, OP, dijo “ama a aquellos a quienes predicas. Si no lo haces, no prediques. Predícate a ti mismo”. Se dice de Santo Domingo que era amado por todos porque amaba a todos. Santa Catalina de Siena estaba rodeada de un círculo de amigos: hombres y mujeres, laicos y religiosos Eran conocidos como los ‘caterinati’, es decir el pueblo de Catalina. San Martin de Porres suele representarse con un gato, un perro y un ratón comiendo del mismo plato. ¡Una hermosa imagen de la vida religiosa!

No había amistades fáciles entre los hombres y las mujeres del Antiguo Testamento. El Reino irrumpió con Jesús rodeado de sus amigos, hombres y mujeres. Aún hoy muchos dudan de que sea posible una amistad inocente entre un hombre y una mujer. Los hombres temen las acusaciones; las mujeres temen la violencia masculina; los jóvenes temen el abuso. Debemos encarnar la espaciosa amistad de Dios. Por eso, predicamos el evangelio a través de amistades que trascienden fronteras. Dios ha superado la división entre Creador y creatura. ¿Qué amistades imposibles podemos hacer?

Cuando el Beato Pierre Claverie fue ordenado obispo de Orán, Argelia, en 1981, dijo a sus amigos musulmanes: “Yo también les debo lo que hoy soy. Contigo, aprendiendo árabe, aprendí sobre todo a hablar y comprender la lengua del corazón, la lengua de la amistad fraterna, donde las razas y las religiones entran en comunión entre sí… Porque creo que esta amistad viene de Dios y conduce a Dios” (4). Tengan bien en cuenta: ¡fue la amistad lo que lo convirtió en lo que era!

Fue por su amistad que fue asesinado por los terroristas, junto a un joven amigo musulmán, Mohammed Bouckichi. Después de su beatificación, se representó la obra teatral, Pierre et Mohamed. La madre de Mohamed asistió a esa obra sobre la muerte del hijo y besó al actor que lo interpretaba.

La buena noticia que los jóvenes esperan saber de nosotros es que Dios les tiende la mano en amistad. Esta es la amistad que desean y buscan en Instagram o TikTok. Cuando era adolescente, me hice amigo de algunos sacerdotes católicos. Con ellos descubrí el gozo de la fe. Lamentablemente, la crisis de abuso sexual ha hecho que estas amistades fueran sospechosas. Más que un pecado sexual, es un pecado contra la amistad. El círculo más profundo del Infierno de Dante estaba reservado para quienes traicionan la amistad. Por lo tanto, el fundamento de todo lo que vamos a hacer en este sínodo tendrían que ser las amistades que creamos. No parece demasiado. No generará grandes titulares en los medios. “¡Vinieron hasta Roma para hacer amigos!¡Que desperdicio!”. Pero es a través de la amistad que hacemos el paso del “yo” al “nosotros” (IL.A.1.25). Sin él no lograremos nada. Cuando el arzobispo anglicano de Canterbury Rober Runice se reunió con San Juan Pablo II, quedó decepcionado porque no parecía haberse logrado ningún progreso hacia la unidad. Pero el Papa le dijo que tuviera fe. “La colegialidad afectiva precede a la colegialidad efectiva”.

El ’Instrumentum laboris habla de la soledad de muchos sacerdotes y de su “necesidad de cuidado, amistad y apoyo” (B. 2. 4., b). Al centro de la vocación sacerdotal está el arte de la amistad. Ésta es la amistad eterna e igualitaria de nuestro Dios Uno y Trino. Entonces todo el veneno del clericalismo se disolverá. Y también la vocación a la paternidad puede ser solitaria y necesita de amistades que la apoyen. La amistad es una tarea creativa. En inglés nosotros decimos que ‘caemos enamorados’ pero hacemos amistad. Después de la parábola del buen samaritano, Jesús pregunta a los intérpretes de la ley: ”¿Cuál de estos tres se hizo prójimo del hombre que cayó en manos de los ladrones?” (Lucas 10, 36). Les dice a los discípulos que deben hacerse amigos refiriéndose al dinero deshonesto (Lucas 16, 9). En el Sínodo tenemos la tarea creativa de hacer amistades improbables, especialmente con personas con las que no estamos de acuerdo. Si crees que estoy diciendo tonterías, ¡ven y sé mi amigo!

¡Esto puede sonar terrible! Imagínenme avanzando amenazadoramente hacia ustedes, ferozmente decidido a convertirme en tu amigo. ¡Querrán escaparse! Pero la base de la amistad es simplemente estar unos con los otros. Es el placer de la presencia de los demás. Jesús invita a su círculo más cercano, Pedro, Santiago, y Juan, a quedarse en la montaña con él, así como estarán con él en el Huerto de Getsemaní. Después de la Ascensión buscan a alguien que sustituya a Judas, alguien que haya estado con el Señor y con ellos. Pedro dice que debe ser uno “de los que fueron nuestros compañeros todo el tiempo que el Señor Jesús vivió entre nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día en que fue llevado arriba de nosotros al cielo” (Hechos 1, 21-22). El Paraíso será simplemente estar con el Señor. Cuatro veces durante la Eucaristía escuchamos las palabras “El Señor esté con ustedes”. Esta es la amistad divina. La hermana Wendy Becket describió la oración como “estar desprotegidos, impotentes en la presencia del Señor”. No hace falta decir nada más.

En su libro sobre la amistad espiritual, San Aelred de Rievaulx, un abad monje del siglo XII, escribió: “Aquí estamos, tú y yo, y espero que Cristo actúe como un tercero con nosotros. Nadie puede interrumpirnos ahora… Así que ven querido amigo, revela tu corazón y di lo que piensas”. ¿Tendremos el valor de decir lo que pensamos?

En los Capítulos Generales dominicos, por supuesto, discutimos y tomamos decisiones. Pero también rezamos y comemos juntos, salimos a caminar, tomamos una copa y nos divertimos. Nos regalamos mutuamente el bien más importante: nuestro tiempo. Construyamos una vida en común. Luego surgirán amistades improbables. Idealmente, también deberíamos hacer esto durante estas tres semanas del sínodo en lugar de tomar caminos separados al final del día. Esperamos que esto sea posible durante la próxima sesión de este sínodo.

El amor creativo de Dios nos da espacio. Herbert McCabe, OP, escribió: “El poder de Dios está sobre todo en dejar que las cosas sean. “Hágase la luz”: el poder creativo es sólo aquel poder que, debido a que tiene como resultado que las cosas sean como son, no puede interferir con las criaturas.
Obviamente crear no hace ninguna diferencia a las cosas, les permite ser ellas mismas. La creación es simplemente dejar ser las cosas, y nuestro amor es una vaga imagen de ello” (5).

Muchas veces no se necesitan palabras. Una joven argelina llamada Yasmina dejó una nota cerca del lugar del martirio de Pierre Claverie. Arriba escribió: “Esta tarde, padre, no tengo palabras. Pero tengo lágrimas y esperanza” (6).

Si estamos juntos así, nos veremos como si fuera la primera vez. Cuando Jesús cena con el fariseo Simón, entra una mujer, probablemente la prostituta local, y llorando le lava los pies con sus lágrimas. Simone está sorprendida. ¿No ve Jesús quién es esa mujer? Pero Jesús responde: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para mis pies; pero ella mojó mis pies con sus lágrimas y los secó con sus cabellos» (Lucas 7, 44).

Israel había anhelado ver el rostro de Dios y durante siglos había cantado «que resplandezca tu rostro y seremos salvos» (Salmos 80, 8). Pero era imposible ver a Dios y vivir. Israel anhelaba lo que era insoportable: la visión del rostro de Dios, y este rostro se reveló en Jesús. Los pastores pudieron verlo como un niño durmiendo en el pesebre y viviendo. El rostro de Dios se hizo visible, pero fue Dios quien murió, cerrando los ojos en una cruz.

En la segunda oración eucarística rezamos para que el difunto sea admitido a la luz del rostro de Dios. La Encarnación es la visibilidad de Dios. Un antiguo teólogo, probablemente San Agustín, imagina un diálogo entre Dios y el buen ladrón que murió junto con Jesús. Él dice: “No he hecho ningún estudio particular de las Escrituras. Yo era un ladrón a tiempo completo. Pero en cierto momento, en mi dolor y aislamiento, encontré a Jesús mirándome y, en su mirada, comprendí todo” (7).

En este tiempo entre la primera y la segunda venida de Cristo debemos ser ese rostro unos para otros. Vemos a los que son invisibles y sonreímos a los que se sienten avergonzados. Un dominicano estadounidense, Brian Pierce, visitó una exposición de fotografías sobre niños de la calle en Lima, Perú. Debajo de la foto de un niño pequeño estaba la leyenda: “Saben que existo, pero no me ven”. Saben que existo como un problema, como una molestia, como una estadística, ¡pero no me ven!

En Sudáfrica, un saludo común es «sawabona», que significa «te veo». Millones de personas se sienten invisibles. Nadie los mira con consideración. ¡A menudo hay personas tentadas a cometer actos de violencia simplemente para que la gente los vea! ¡Mira, estoy aquí! Es mejor ser visto como un enemigo que no ser visto en absoluto.

Thomas Merton entró en la vida religiosa porque quería escapar de la maldad del mundo. Pero unos años de vida cisterciense le abrieron los ojos a la belleza y la bondad de las personas. Un día, en la calle, se le cayó un velo de los ojos. En su diario escribió: “Entonces fue como si de repente viera la belleza secreta de sus corazones, la profundidad de sus corazones, donde ni el pecado ni el deseo ni el autoconocimiento pueden llegar, el centro de su ser, la persona que cada uno es ante los ojos de Dios. Si solamente pudieran verse a sí mismos como realmente son. Si tan solo pudiéramos vernos siempre de esa manera. No habría más guerra, no más odio, no más codicia” (8).

Nuestro mundo está hambriento de amistad, pero está siendo subvertido por tendencias destructivas: el crecimiento del populismo, donde las personas están unidas por narrativas simplistas, lemas fáciles y ceguera masiva. Y hay un agudo individualismo, lo que significa que lo único que tengo es mi historia. Terry Eegleton escribió: “los viajes ya no son comunes, sino hechos a medida, más parecidos a un autostop que a un viaje en autobús. Ya no se producen en masa, sino que en su mayoría se emprenden solos. El mundo ha dejado de estar moldeado por historias, lo que significa que puedes hacer tu vida a medida que avanzas” (9). Pero “mi historia” es nuestra historia, la historia del evangelio, que puede contarse de maneras maravillosamente diferentes.

Una última y breve consideración. C.S. Lewis dijo que los amantes se miran mientras los amigos miran en la misma dirección. Puede que no estén de acuerdo, pero al menos comparten algunas de las mismas preguntas. Cito: “¿Estás interesado en la misma verdad?”. La persona que esté de acuerdo con nosotros en que algunas cuestiones, poco consideradas por otros, pueden ser de gran importancia, puede ser nuestro amigo. No es necesario que esté de acuerdo con nosotros en la respuesta (10).

Lo más valiente que podemos hacer en este sínodo es ser honestos unos con otros acerca de nuestras dudas y preguntas, aquellas para las que no tenemos respuestas claras. Entonces nos acercaremos como compañeros buscadores, mendigos de la verdad.

En Monseñor Quijote de Graham Greene, un sacerdote católico español y un alcalde comunista se van de vacaciones juntos. Un día se cuentan sus dudas. El sacerdote dice: “es curioso cómo compartir un sentimiento de duda puede unir a los hombres quizás incluso más que compartir una fe. El creyente peleará con otro creyente por un matiz de diferencia; el que duda lucha sólo consigo mismo” (11).

En su diálogo con el rabino Skorka, el Papa Francisco dijo: “los grandes líderes del pueblo de Dios fueron hombres que dejaron lugar a la duda, y quien quiera guiar al pueblo de Dios debe dejar espacio al Señor: por eso debe hacerse pequeño, tiene la experiencia íntima de no saber cómo actuar. Así damos lugar a Dios y a su acción. Entonces, hacerte pequeño, encerrarte en ti mismo con la duda, la experiencia interna de la oscuridad, de no saber qué hacer, todo esto es, en última instancia, muy purificador. El mal líder es el que tiene confianza en sí mismo, es testarudo. Una de las características de un mal líder es que es demasiado normativo debido a su confianza en sí mismo” (ver Sobre el cielo y la tierra, p. 52).

Si no existe una preocupación común por la verdad, ¿qué base hay entonces para la amistad? La amistad es difícil en nuestra sociedad, en parte porque la sociedad ha perdido la fe en la verdad o está apegada a estrechas verdades fundamentalistas que no se pueden discutir. Solzhenitsyn dijo que “una palabra de verdad pesa más que el mundo entero” (13). Uno de mis hermanos en el autobús escuchó el discurso de dos mujeres sentadas frente a él. Una se quejó del sufrimiento que tuvo que soportar. La otra le dijo: “Querida, hay que tomárselos con filosofía”. “¿Qué significa ‘con filosofía’?”. «Significa que no pienses en eso».

La amistad prospera cuando tenemos el coraje de compartir nuestras dudas y buscar la verdad juntos. ¿Qué sentido tiene hablar con personas que ya lo saben todo o están completamente de acuerdo? ¿Pero como podemos hacerlo? Este es el tema de la conferencia.

Notas:

(1) El utilizo más antiguo fue rescontrado en Tomas Bacon (1512/13-1567)
(2) “The Tablet”, Christa Pontgratz-Lippitt, 20 de marzo de 2023
(3) Papa Francisco, Meditaciones matutinas en la Capilla Sanctae Marthae, 2 de octubre de 2014).
(4) Cardenal Murphy O’Connor, A Life poured out, Una vida derramada p. VIII
(5) God Matters, Dios importa, Darton, Longman and Todd, Londres, 1987, p. 108
(6) Paul Murray, OP, Scars: Essays, poems and meditations on affliction, cicatrices: ensayos, poemas y meditaciones sobre la aflicción, Bloomsbury, 2014, p. 47)
(7) citado por Paul Murray, OP, Scars, Cicatrices, p. 143.
(8) citado por Willam H. Shannon, Seeds of Peace: Contemplation and non-violence, Semillas de Paz: Contemplación y no violencia, Nueva York, 1996, p. 63
(9) Terry Eagleton, “What’s Your Story?”, ¿Cuál es tu historia? in London Review of Books, February 16, 2023 https://www.lrb.co.uk/the-paper/v45/n04/terry-eagleton/what-s-your-story
(10)p. 66
(11) Monseñor Quijote. Nueva York: Penguin Classics [1982] 2008, pg. 41.
(12) Bergoglio, Jorge Mario y Abraham Skorka. On Heaven and Earth. En el Cielo y la Tierra, Nueva: Image [2010] 2013, p. 52, citado en Marc Bosco, SJ ‘Colouring Catholicism: Greene in the Age of Pope Francis’. Coloreando el catolicismo. ‘Greene en el era del Papa Francisco’
(13) Discurso en la entrega del Premio Nobel de 1970, “Una palabra de verdad”

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