El domingo 10 de mayo será la peregrinación, el lema que nos convoca en esta ocasión expresa «Bajo tu manto todos somos familia»; propuesta que expresó la Asamblea postsinodal de noviembre pasado; manifestando el sentir común de nuestra querida familia arquidiocesana.
DÍA 8: SOÑAR LA PAZ
En el octavo día de la novena te proponemos recorrer la gracia por la que el Padre Jorge Salvaire promovió y llevó a cabo la construcción del gran templo de y en honor a la Virgen de Luján.
CORREGIR AL QUE YERRA
No para sentirnos salvadores últimos de la gente que nos rodea, no para creernos superiores a nadie; al contrario, para sentirnos más hermanos.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
Jesús no busca discípulos de fachada, sino discípulos unidos vitalmente a Él, capaces de dar frutos de justicia, misericordia, fraternidad y esperanza.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 15, 1-8
«Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y Yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.»
EL AMOR DE DIOS HA SIDO DERRAMADO EN NUESTROS CORAZONES
Preparar nuestro corazón y hacer de él un lugar que pueda recibir al Espíritu Santo que quiere habitarlo. Reflexionaremos durante la mañana del sábado 16 de mayo. Nos ayudará Gerardo García Helder.
DÍA 7: EDIFICAR LA PAZ
En el séptimo día contemplamos el signo del amor y la devoción del pueblo para con su Madre, la Virgen.
ENSEÑAR AL QUE NO SABE
Ojalá se nos conceda el don de seguir siendo como niños, para estar atentos y poder sorprendernos cuando los que pensamos que no pueden enseñarnos nada son los verdaderos maestros de vida.
SAN NUNCIO SULPRICIO, JOVEN OBRERO DE NÁPOLES
Nuncio Sulpricio murió en 1836, a 19 años de edad, debilitado en su cuerpo por su condición de trabajador explotado, pero no en su espíritu, ofreció su sufrimiento a Dios. Beatificado durante el Concilio Vaticano II por Pablo VI, fue canonizado por Francisco durante el Sínodo de los Jóvenes.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
Hay una verdad fuerte y paradójica: solo puede “luchar por la paz” quien primero aprende a “recibir la paz”.

