“Ámense como yo los he amado”.
No es solo amar… es amar como Él: sin condiciones, sin límites, sin esperar nada a cambio. Un amor gratuito, generoso, audaz y universal.
Jesús no nos amó porque fuéramos buenos. Nos amó primero, y su amor nos transformó.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Porque Dios amó al mundo entero y no sólo a un grupo de elegidos (cf. Jn 3,16). Todo ser humano debe quedar incluido en este amor «distintivo», que no busca hacer distinciones entre las personas a quien se ama
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión dell obispo Eduardo García.
Dios no es una idea lejana ni alguien que está allá arriba. Está entre nosotros, se llama Jesús, y tiene un rostro humano.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 14, 7-14
Contemplemos el rostro de Dios en todo el bien que Jesús realizó; pero también tratemos de reflejarlo en el bien que nosotros podemos realizar.
COMIENZA EL RETIRO EMAÚS
Desde el grupo organizador de los Retiros Emaús, Verónica envía un mensaje que compartimos:
ORANDO CON LA PALABRA
El seguimiento de Jesús nos pide algo más que imitarlo. Se trata de caminar como comunidad de discípulos que han encontrado en Él un camino hacia el encuentro con Dios, que se expresa en el amor a todos los hombres, especialmente a los más pobres y desamparados.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 14, 1-6
Contemplemos el rostro de Dios en todo el bien que Jesús realizó; pero también tratemos de reflejarlo en el bien que nosotros podemos realizar.
EL SITIO DE LA ESCUELA SÍNODO
Compartimos el enlace al sitio de la ESCUELA SÍNODO. Todas las informaciones y recursos de interés podrán descubrirlos en esa página del arzobispado.
¿QUÉ ES LA SINODALIDAD?
El Papa Francisco ha llamado a la Iglesia a redescubrir su naturaleza profundamente sinodal. Este redescubrimiento de las raíces sinodales de la Iglesia implicará un proceso de aprender juntos, humildemente, cómo Dios nos llama a ser Iglesia en el tercer milenio.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
En Jesús, las palabras son siempre confirmadas con sus actos. Quien es receptivo a su palabra y a su actuar, recibe también al que lo envió. Dios, su Hijo y los discípulos forman una unidad. Sus vidas entregadas en el amor son la prueba de esta comunión profunda.


