La reflexión del obispo Eduardo García.
Exaltar la Cruz es elegir nuevamente el camino de Jesús.
Es poner verdad donde se instala la mentira; justicia donde el poderoso atropella al débil; compasión donde crece la indiferencia; esperanza donde alguien ya se resignó a creer que su vida no puede cambiar.
Necesitamos volver a levantar la Cruz. Pero no solamente en nuestros templos, paredes o habitaciones sino con nuestra vida.
Cada vez que alguien levanta al caído, la Cruz vuelve a levantarse. Cada vez que alguien acompaña al que todos abandonaron, la Cruz vuelve a levantarse. Cada vez que defendemos la dignidad de quien fue descartado, cada vez que devolvemos esperanza a quien la había perdido, la muerte pierde un poco de terreno y comienza a abrirse paso la Resurrección.
Porque la última palabra de la Cruz es el amor.


