Hay aquí una palabra fuerte para nuestro tiempo. En un mundo donde muchos viven desorientados, buscando sin encontrar, corriendo sin saber hacia dónde, la vida de los discípulos está llamada a ser signo y camino. No imponiendo, sino mostrando. No desde la teoría, sino desde una vida entregada. Porque en definitiva, el camino hacia la Casa del Padre ya ha comenzado, y se hace concreto cada vez que alguien ama como Jesús, vive como Él y se deja transformar por su presencia.
ORANDO CON LA PALABRA

