-El discipulado no es solo imitación: es comunión. Es caminar con otros, como comunidad, descubriendo que el encuentro con Dios se vuelve verdadero cuando se traduce en amor concreto, especialmente hacia los más pobres y olvidados.
Esta forma de vivir la fe nos empuja a arriesgar, a abrir caminos nuevos, a no quedarnos en lo seguro. Porque el Evangelio no es comodidad: es camino.
Y el discípulo lo sabe: el camino no está todo trazado… se va haciendo al andar, con Jesús adelante.

