ORANDO CON LA PALABRA

Lo trágico de la parábola no es la deuda, sino la incoherencia del que, habiendo sido perdonado de tanto, no es capaz de perdonar lo poco. Ahí se revela la dureza del corazón. Recibir la misericordia y no compartirla es cerrar la puerta al mismo don que nos salvó.

Esto supera nuestra lógica. Para nosotros, perdonar tiene límites. Para Dios, no. Su amor no calcula. Su misericordia no se cansa. Y justamente esa desmesura es la que debe transformar nuestras relaciones.

La misericordia no es un sentimiento pasajero, sino el estilo de Dios.

El Reino no funciona con categorías de revancha ni de equilibrio de cuentas. Se realiza donde hay amor gratuito, donde alguien decide cortar la cadena del rencor. Perdonar implica riesgo. Implica vulnerabilidad. Implica morir al orgullo. Pero es el único camino para que nazca algo nuevo.

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NOTICIAS DEL PAPA LEÓN


REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE ESTE FIN DE SEMANA

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3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

Hay enfermedades y condiciones muy graves que, sin llevar a la muerte, se extienden en el tiempo porque son incurables. Esto se vuelve especialmente dramático para quienes están recién comenzando su vida: los niños, y para todo su entorno familiar. El Papa León, en su intención de oración para febrero, nos invita a rezar para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la atención médica y el apoyo necesario, sin perder nunca la fuerza y la esperanza.