OH MARÍA, NOS ENCOMENDAMOS A TU CORAZÓN

La oración del Papa Francisco a los pies de la Virgen pidiendo la paz

Oh María, Madre nuestra, estamos de nuevo aquí ante ti. Tú conoces los dolores y las fatigas que en esta hora abruman nuestro corazón. Nosotros elevamos la mirada hacia ti, nos sumergimos en tus ojos y nos encomendamos a tu corazón.

También a ti, oh Madre, la vida te reservó difíciles pruebas y humanos temores, pero fuiste valiente y audaz; confiaste todo a Dios, le respondiste con amor, te ofreciste incondicionalmente. Como intrépida Mujer de la caridad, fuiste rápidamente a ayudar a Isabel; con prontitud percibiste la necesidad de los esposos durante las bodas de Caná; con fortaleza interior en el Calvario iluminaste de esperanza pascual la noche del dolor. Por último, con ternura de Madre animaste a los discípulos temerosos en el Cenáculo y, con ellos, acogiste el don del Espíritu.

Ahora te suplicamos, ¡escucha nuestro clamor! Necesitamos tu mirada amorosa que nos invita a confiar en tu Hijo Jesús. Tú que estás dispuesta a acoger nuestros dolores, ven a socorrernos en este tiempo en que estamos oprimidos por las injusticias y devastados por las guerras; enjuga las lágrimas sobre los rostros sufridos de cuantos lloran la muerte de sus seres queridos, de sus propios hijos; despiértanos del letargo que ha oscurecido nuestro camino y despoja nuestros corazones de las armas de la violencia, para que se cumpla pronto la profecía de Isaías: «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra» (Is 2,4).

Madre, dirige tu mirada maternal a la familia humana, que ha perdido el gozo de la paz y ha extraviado el sentido de la fraternidad. Madre, intercede por nuestro mundo en peligro, para que custodie la vida y rechace la guerra; para que cuide a los que sufren, a los pobres, a los indefensos, a los enfermos y a los afligidos, y proteja nuestra casa común.

Te suplicamos, Madre, la misericordia de Dios, ¡tú que eres la Reina de la paz! Convierte los corazones de quienes alimentan el odio, silencia el ruido de las armas que provocan la muerte, apaga la violencia que habita en el interior del hombre e inspira proyectos de paz en las decisiones de quienes gobiernan las naciones. 

Madre, Reina del santo Rosario, desata los nudos del egoísmo y disipa las nubes oscuras del mal. A nosotros tus hijos llénanos con tu ternura, levántanos con tu mano bondadosa y danos tu caricia de Madre, que nos hace esperar el advenimiento de una nueva humanidad donde «el desierto será un vergel y el vergel parecerá un bosque. En el desierto habitará el derecho y la justicia morará en el vergel. La obra de la justicia será la paz» (Is 32,15-17).

Oh Madre, Salus Populi Romani, ¡ruega por nosotros!

MENSAJES DEL PAPA LEÓN


@Pontifex_es

11/1: En Ucrania, nuevos ataques, particularmente graves, dirigidos sobre todo contra infraestructuras energéticas, precisamente cuando el frío se vuelve más intenso, golpean duramente a la población civil. Rezo por quienes sufren y renuevo el llamamiento a cesar las violencias y a intensificar los esfuerzos para llegar a la paz.

11/1: Mi pensamiento se dirige a lo que está sucediendo en estos días en Oriente Medio, en particular en Irán y en Siria, donde tensiones persistentes están provocando la muerte de muchas personas. Espero y rezo para que se cultiven con paciencia el diálogo y la paz, buscando el bien común de toda la sociedad.

11/1: En su santidad el Señor se hace bautizar como todos los pecadores, para revelar la infinita misericordia de Dios. Viene, en efecto, para salvar y no para condenar. Carga sobre sí lo que es nuestro, incluido el pecado, y nos da lo que es suyo, es decir, la gracia de una vida nueva y eterna.

11/1: Dios no mira el mundo desde lejos, al margen de nuestra vida, de nuestras aflicciones y de nuestras esperanzas. Él viene entre nosotros con la sabiduría de su Verbo hecho carne, haciéndonos parte de un sorprendente proyecto de amor para toda la humanidad.

11/1: Como luz en las tinieblas, el Señor se deja encontrar allí donde no lo esperamos: es el Santo entre los pecadores, que quiere habitar en medio de nosotros sin mantener distancias, sino asumiendo plenamente todo lo que es humano.

REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE ESTE FIN DE SEMANA

REFLEXIONES VARIAS

Obispo Jorge García Cuerva – 4 de enero de 2026

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I SÍNODO ARQUIDIOCESANO – DOCUMENTO FINAL

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INTENCIONES DEL PAPA

En esta primera intención de oración del año, el Papa León XIV nos invita a redescubrir la fuerza transformadora de la Palabra de Dios, Palabra donde “encontramos la luz que guía nuestros pasos”.