Pidamos la gracia de escuchar el grito de los que viven en aguas turbulentas.
El grito de los pobres:
- es el grito ahogado de los niños que no pueden venir a la luz, de los pequeños que sufren hambre, de chicos acostumbrados al estruendo de las bombas en lugar del alegre alboroto de los juegos.
- Es el grito de los ancianos descartados y abandonados.
- Es el grito de quienes se enfrentan a las tormentas de la vida sin una presencia amiga.
- Es el grito de quienes deben huir, dejando la casa y la tierra sin la certeza de un destino.
- Es el grito de poblaciones enteras, privadas también de los enormes recursos naturales de que disponen.
- Es el grito de tantos Lázaros que lloran, mientras que unos pocos epulones banquetean con lo que en justicia corresponde a todos.
La injusticia es la raíz perversa de la pobreza. El grito de los pobres es cada día más fuerte pero también menos escuchado. Cada día ese grito es más fuerte, pero cada día se escucha menos, sofocado por el estruendo de unos pocos ricos, que son cada vez menos pero más ricos.
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