Bajo el manto de María, el pueblo peregrino renueva su esperanza y camina confiado en la gracia de Dios.
Cada manto que la reviste es signo del amor de su pueblo, y de la protección maternal que nunca abandona.
En una celebración multitudinaria y cargada de emoción se realizó el cambio de manto de la Virgen de Luján. ¡Somos de la Virgen!

