Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 41-44
A la paz no se llega superando al enemigo, sino superando la enemistad; tratando de hacer el bien a todos, incluso a los malos e ingratos. Esa paz es laboriosa, pero lleva a la felicidad: hace obrar como Dios
Categoría: Espiritualidad
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
El Reino avanza con hombres y mujeres que no guardan la moneda en un pañuelo, sino que ponen sus dones al servicio de la vida.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 11-28
El Reinado de Dios Debe seguir creciendo justa y pacíficamente, mediante la solidaridad, hasta que desaparezcan totalmente los reinados del egoísmo y de la codicia.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que en nosotros parecía perdido.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 1-10
El Evangelio muestra que la conversión es posible. Jesús declara el presente de la salvación que ha llegado hasta Zaqueo. Dios nos ayude también a nosotros a transformar nuestra vida.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
La Palabra nos recuerda que necesitamos ser curados por Jesús, recuperar la mirada para poder seguirlo por el camino de la vida.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 18, 35-43
La confianza puesta en el poder y en la compasión de Jesús es el punto de partida para una nueva situación
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
La Iglesia de Jesús es la de los discípulos misioneros: la que sirve sin exigir seguridades, sin negociar garantías, confiando solo en Dios.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 5-19
Esperemos esa nueva tierra, en la que habite la justicia, y esforcémonos cada día trabajando por la paz.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
Pedir justicia a Dios es también trabajar por ella entre los hombres. La oración no reemplaza la lucha; la alienta, la limpia, la vuelve fecunda y resistente.


