EL EVANGELIO DEL DÍA

La lógica del Buen Pastor se inspira en el don y en la CONFIANZA. Es la lógica de la VIDA, y procede del Padre: «Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo» (Jn 17,3).
Acojamos esta Vida abundante; permanezcamos unidos al Padre.

PEREGRINACIÓN ARQUIDIOCESANA A LUJÁN

En el Domingo del Buen Pastor, juntos como «Peregrinos de Esperanza», en la misa de 15 hs en el Santuario de Nuestra Señora de Luján, daremos gracias por la elección del Papa León y pediremos por la fecundidad de su ministerio.

EL EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 10, 27-30
El discurso del Buen Pastor es un adelanto de su discurso de despedida. Jesús es el Buen Pastor porque manifestó la verdad a las ovejas del Padre, porque las une en un solo rebaño y porque da su vida por todas ellas.

NUEVOS DESAFÍOS EN LA DEFENSA DE LA DIGNIDAD HUMANA, DE LA JUSTICIA Y EL TRABAJO.

El Papa León se reunió con el Colegio de Cardenales y dirigió un mensaje que aquí transcribimos.
Explicó la elección de su nombre, entre otras cosas, por la presente «revolución industrial» y los cambios introducidos por la inteligencia artificial en el mundo actual. Recordando que fue León XIII quien debió afrontar la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial.

ORANDO CON LA PALABRA

La reflexión del obispo Eduardo García.
Creer en Jesús implica también comulgar con su estilo de vida, hacernos cargo de su misión y abrirnos a la acción del Espíritu. Sin ese don, nada de esto sería posible.

¡BIENVENIDO!

NOTICIAS DEL PAPA LEÓN


AGENDA

DÍAS Y HORARIOS

Secretaría:
Miércoles y Viernes: 15:30 a 18:00 hs
Cáritas:
Martes y viernes de 15:00 a 17:30 hs
Misas en la Parroquia:
Miércoles a Sábados: 18.30 hs
Domingos: 10 hs

I SÍNODO ARQUIDIOCESANO – DOCUMENTO FINAL

3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

Hay heridas que muchas veces permanecen invisibles y que se viven en la más profunda soledad. Quienes atraviesan una enfermedad mental suelen enfrentar, además del propio sufrimiento, el peso del estigma y la indiferencia de quienes miran hacia otro lado. Frente a esta realidad, la Iglesia está llamada a ser casa abierta, comunidad que escucha sin juzgar y que acompaña.