
«La Palabra nos dice que en el origen de la vida está Dios. Siempre está Dios en el origen de la vida. Nadie nace por casualidad. No somos fruto del azar, del encuentro entre dos células. Hay un designio, hay un querer de Dios, en el momento oportuno. Dios está en el origen de la vida. Toda vida es sagrada. Porque toda vida tiene un sentido, tiene una misión. No existe vida sin sentido, sin misión. Y estará el arte de la familia, la familia concreta, para ayudarnos a ir descubriendo el sentido de la propia existencia. La misión que tengo, la misión que cada uno tiene.
Pero lo primero y fundamental, y esto para nosotros los creyentes, no es un dato. Para nosotros, esto es una certeza esencial. La vida es sagrada, la vida es querida por Dios, en el momento oportuno. Nadie de nosotros nació ni antes ni después de cuando tenía que nacer. Nadie de nosotros nació porque sí. No existe ser humano que haya nacido por casualidad. Y esto hace que cada ser humano sea irrepetible, sea sagrado, intocable, es de Dios, somos de Dios. Es un templo, que no podríamos avasallar, no podríamos tocar» (Obispo Jorge Scheinig – 27/12/20)


