Jesús sigue saliendo a nuestro encuentro en su Palabra, en los sacramentos y en la vida de los hermanos que sirven y se entregan. Allí continúa realizando los milagros de la misericordia y de la acogida. Cristo quiere encontrarnos, hablarnos y tocar nuestra vida. Necesitamos despojarnos de prejuicios, abrirnos a la gracia y dejarlo entrar hasta lo más hondo. Vino a los suyos —los suyos somos nosotros— y solo si lo reconocemos, su presencia podrá transformarnos y hacer nuevas todas las cosas.
ORANDO CON LA PALABRA


