La verdadera espiritualidad ya no se apoya únicamente en una convicción unánime sobre ciertas verdades ni en un ambiente religioso generalizado. Hoy más que nunca, se trata de una experiencia viva y una decisión personal. Lo que transforma el corazón humano no son solo palabras, ideas o razones, sino la escucha sincera de la voz de Dios. Esa escucha verdadera es la que convierte nuestra soledad interior en una comunión vivificante, una fuente de nueva vida. Y solo desde ahí podemos seguir a Jesús con autenticidad.
ORANDO CON LA PALABRA


