«EL QUE QUIERA SER EL MAS GRANDE QUE SE HAGA EL SERVIDOR. PORQUE EL QUE SE ELEVA SERÁ HUMILLADO Y EL QUE SE HUMILLA SERÁ ELEVADO» (Mateo 23, 1- 12)
Un día, el abad Macario volvía del campo a su celda llevando unas hojas de palmera. En el camino, el diablo le abordó con una hoz queriéndole herir, pero no lo logró. El diablo le dijo entonces: “Macario, padezco muchos tormentos por tu causa, porque no te he podido vencer. Sin embargo, hago todo lo que tú haces: tú ayunas, y yo no como nunca; tú vigilas, y yo no duermo jamás. Hay una sola cosa en la que me puedes.” – ¿Cuál? preguntó Macario. – “Es tu humildad la que me impide vencerte.” (Sentencias de los Padres del desierto siglo IV)
Breve oración para rezar este día:
JESÚS MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN.
DANOS UN CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO. AMEN.



