Fuente: Vatican News – Daniele Piccini
El siglo XXI: ¿un nuevo tiempo de mártires?
Entre ellos hay quienes han combatido hasta el don de la vida contra el narcotráfico o la deforestación. Quienes han protegido pueblos enteros de la explotación de los recursos naturales, que devasta los ecosistemas haciéndolos inhabitables, y han pagado con su sangre su amor por los demás. Quienes han denunciado acciones criminales o corruptas por el bien de una comunidad o de todo un país y no se les ha perdonado. Son los nuevos mártires del siglo XXI.
Para reflexionar sobre su identidad, sus motivaciones y poner en valor sus actos de sacrificio, el Dicasterio para las Causas de los Santos organiza, el martes 15 de septiembre, en el Instituto Patrístico Augustinianum, en via Paolo VI, 25, en Roma, un congreso titulado “El siglo XXI: ¿un nuevo tiempo de mártires?”.
“No todos los santos son canonizados”
“La santidad no es solo la que es oficialmente canonizada”, comenzó diciendo el cardenal Marcelo Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos. “La gracia de la santidad en la Iglesia -añadió- está significada, pero no agotada por las canonizaciones. No se excluye, obviamente, que, para algunos de los inscritos en el Catálogo, una vez que se hayan verificado las condiciones requeridas, pueda iniciarse un procedimiento de beatificación y canonización. Lo que, sin embargo, se pretende poner de relieve son más bien la ‘medida alta de la vida cristiana ordinaria’ indicada por Juan Pablo II en Novo millennio ineunte n. 30 y la santidad ‘de la puerta de al lado’ recordada por el Papa Francisco en Gaudete et exsultate nn. 6-8”.
Sin los valores de la santidad, el hombre desaparece
“La santidad cristiana -añadió el purpurado- tiene también un valor antropológico, bien subrayado por Benedicto XVI”. El Papa Ratzinger, en la Carta encíclica Spe Salvi, reiteraba que el abandono de las cualidades de los mártires de la Iglesia -“sufrir con el otro, por los demás; sufrir por amor a la verdad y a la justicia; sufrir a causa del amor y para convertirse en una persona que ama verdaderamente”- comportaría la destrucción del propio hombre, pues, escribía también el Pontífice, “la capacidad de sufrir por amor a la verdad es medida de humanidad”.
Una reflexión histórica y cultural sobre el martirio
“La inspiración del congreso -reflexionó el profesor Andrea Riccardi, vicepresidente de la Comisión Nuevos Mártires – Testigos de la Fe- nace de un aspecto de la vida del Papa Juan Pablo II, quien siempre se sintió compañero de los mártires, pero también se preguntó siempre por qué había sobrevivido al atentado del 13 de mayo de 1981. Y la respuesta que se daba era ‘para dar testimonio de la gracia de la resistencia, hasta el don de la vida, de tantos hombres y mujeres de todas las condiciones’”. El historiador y fundador de la Comunidad de Sant’Egidio respondió después afirmativamente a la pregunta retórica planteada por el título del congreso: el nuestro es, sin duda, un tiempo de “nuevos mártires”. “El Papa Francisco -continuó el profesor Riccardi- lo intuyó al instituir esta Comisión. El tiempo del martirio continúa. Lo sugiere la crónica. No se tratará de un congreso científico, sino de una reflexión que se arraiga en una conciencia madura de la Iglesia respecto al valor y el significado del martirio. La Comisión ha sentido la necesidad de elaborar histórica y culturalmente sobre esta experiencia de la Iglesia del siglo XXI, observando -concluyó el historiador- los muchos rostros del martirio”.


