Vamos a mirar el pesebre, y vamos a traer al pesebre desde nuestro corazón, desde nuestros sentimientos…
Vamos a traer a nuestras familias, vamos a acercarlas ahí con José, María, con Jesús… a los que están en casa, a los que no…
Vamos a traer a las familias que están en crisis donde hay profundas divisiones, rupturas, dolor, violencia…
Vamos a traer a las familias que andan como José y María… hay muchas en el mundo… a veces perseguidas, a veces por distintas situaciones sin tierra, sin trabajo, sin pan…
Vamos a traer a los enfermos y a las familias de los enfermos para que encuentren en el pesebre, en el ejmplo de José y de María fortaleza, paciencia, consuelo…
Vamos a traer al pesebre a las familias que han perdido seres queridos y que lo sufren con mucha angustia con mucho dolor… para que encuentren en José y María esperanza…
Vamos a traer a los hijos sin padres…
Vamos a traer a los padres que han perdido a sus hijos…
Vamos a traer a los niños que están solos, que están en la calle, que están en hogares…
Vamos a traer a los papás mamás que están en geriátricos que están también viviendo esa experiencia de soledad…
Vamos a traer a las personas, hombres y mujeres, que están en centros de rehabilitación o que están en la cárcel…
Todo vamos a traerlo al pesebre…
Algo tenemos que hacer con ese dolor…
Y no hay nada mejor que acercárselos a Jesús, Él es el Salvador, Él es el liberador…
Y a José y a María que le enseñaron a Jesús y aprendieron de Jesús a escuchar a hacer la voluntad de Dios, y a caminar para que la voluntad de Dios se haga en los sueños de las personas y también en la liberación de todo aquello que nos oprime, de todo aquello que nos hace sufrir, de todo aquello que nos hace mal.
Te lo acercamos a Ti Jesús que con el Padre y el Espíritu vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.


