Y sí, uno intenta pero está difícil para la paz. Lo que pasa es que somos flojos y al primer inconveniente o explotamos o renunciamos a la lucha. ¿Cómo podemos hacer para unir todo esto con la fortaleza que nos da tu gracia, tu palabra, tu Espíritu liberador? ¿Cómo hacer para convencernos que la felicidad está en esto y no en tantas «cosas engañosas» en que solemos buscarla?

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