«LO MISMO HARÁ TAMBIÉN MI PADRE CELESTIAL CON USTEDES, SINO PERDONAN DE CORAZÓN A SUS HERMANOS» (Mateo 18, 21- 35)

El Señor nos propuso esta parábola para nuestra instrucción y, al advertirnos, demostró no querer nuestra perdición. Lo mismo —dice– hará con vosotros mi Padre del cielo si cada cual no perdona de corazón a su hermano.
«Ya veis, hermanos, la cosa está clara y la advertencia es útil: le debemos prestar una obediencia saludable, de suerte que se cumpla lo mandado. Porque todo hombre está en deuda con Dios y es al mismo tiempo acreedor de su hermano. ¿Quién puede no considerarse deudor de Dios sino aquel en quien no puede hallarse pecado? Y ¿quién es el que no tiene a su hermano por acreedor sino aquel a quien nadie ha ofendido? ¿Crees que pueda darse en todo el género humano alguien que no esté personal-mente implicado en algún pecado contra su hermano? Por tanto, todo hombre es un deudor, que a su vez tiene acreedores. Por eso, Dios que es justo te ha dado para con tu deudor una regla, que él mismo observará contigo.» (San Agustín)

Breve oración para rezar este día:
        SEÑOR, AYÚDANOS A PERDONAR PARA PODER SER PERDONADOS
        RECUÉRDANOS PORQUÉ JESÚS, QUISO MORIR, CRUCIFICADO. AMEN

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