El Reino de Dios no es apariencia: es vida nueva que florece en lo profundo del corazón y se hace visible en gestos de verdad y de liberación.
Categoría: Espiritualidad
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 23, 23-26
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas!
ORANDO CON LA PALABRA
Evangelizar no es hacer proselitismo ni imponer moldes, sino llegar hasta la raíz más profunda de cada persona, iluminar su realidad única y acompañarla a descubrir que allí, en lo más íntimo, Dios la habita y la renueva.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 23, 13-22
Jesús cuestiona el proselitismo de algunos grupos religiosos de su tiempo. Por eso envió a los discípulos, no a ganar adeptos, sino a invitar a que cada persona comenzara a vivir el Reinado de Dios en su casa y en su pueblo.
ORANDO CON LA PALABRA
Todo aquel que lucha por vivir según el Evangelio, todo el que se mide con la radicalidad del Sermón de la Montaña, ésos son los que entrarán por la puerta estrecha.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 13, 22-30
Es una «puerta estrecha» porque es exigente, el amor es siempre exigente, requiere compromiso, más aún, «esfuerzo», es decir, voluntad firme y perseverante de vivir según el Evangelio.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
La Palabra de Dios no es teoría ni precepto frío, sino compromiso vital que se traduce en justicia, en verdad y en amor.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 23, 1-12
Si realmente queremos construir el edificio de nuestra santificación, debemos basarlo en la humildad. Jesús es nuestro modelo.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
Jesús nos libera de la esclavitud de la observancia ciega.
No basta cumplir, hay que amar.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 22, 34-40
El amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables. Cuando no hay interés por el prójimo, no hay verdadero amor a Dios. Porque el ser humano es la imagen de Dios.

