«El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; a quienes moraban en tierra de sombra de muerte, una luz les ha brillado” Isaías 9,1
Categoría: Espiritualidad
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 2-8
Para interpretar con exactitud el evangelio de Juan, hay que poder decir en toda verdad: » Nosotros, tenemos el pensamiento del Cristo, para conocer las gracias que Dios nos ha concedido » (1 Co 2,16.12).
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
Dar testimonio del Evangelio con la vida y con la palabra, con gestos concretos y compromisos reales.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
Jesús no es Dios para sí mismo, sino Dios para nosotros. Con Él nace una humanidad nueva, donde nadie vale más por su sangre, su cultura o su poder. Todos somos hermanos, todos hijos, todos llamados a la vida plena.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 17-22
Jesús no envía a los discípulos a ganar adeptos, sino a invitar a que cada persona acoja el Reinado de Dios en su vida.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Cada mañana cantamos esta alabanza DEde Zacarías porque Dios nos ha redimido por su entrañable misericordia, ha traido luz a los espacios más oscuros de nuestro corazón, nos anima y motiva cuando perdemos el sentido y las ganas de vivir.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
Que Juan Bautista siga despertando en nosotros el deseo de escuchar, de convertirnos y de abrir caminos para que el Señor encuentre un pueblo preparado.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 57-66
Celebremos el nacimiento de Juan, alegrémonos por la visita de Dios a nuestra vida. Que Él guíe nuestros pasos por el camino de la paz.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
La oración de María está llamada a ser también la oración de la comunidad de Jesús: una comunidad que no deja de asombrarse ante la acción de Dios en la historia.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 46-55
«Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque Él miró con bondad la pequeñez de su servidora».


