Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 4, 43-54
«Señor, baja antes que mi hijo se muera».
Categoría: Espiritualidad
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
La mirada de Dios, hecha carne en Jesús, nos sana de nuestras visiones deformadas: del prejuicio, del orgullo, de la superficialidad, del miedo. Es una luz que entra hasta lo más hondo y nos revela la verdad.
LA CONVERSIÓN, SIGUE AL SEÑOR JESÚS EN EL CAMINO DE LA HUMILDAD
«La conversión. Seguir al Señor Jesús por el camino de la humildad» es el tema de la primera meditación cuaresmal de este 6 de marzo, en el Aula Pablo VI. El Predicador de la Casa Pontificia se centra en la necesidad, en este momento tan importante para la Iglesia, de «verificar la vitalidad de nuestro Bautismo».
REQUIEM DE MOZART, RECOGIMIENTO Y REFLEXIÓN
El coro y la orquesta de la Ópera de Cámara de Varsovia han despojado a la ópera de sus elementos superfluos, devolviendo la naturalidad de una obra maestra que reflexiona sobre el misterio de la vida y la esperanza.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 18, 9-14
«Todo el que se eleva será humillado y el que se humilla será elevado».
24 HORAS PARA EL SEÑOR
Como preparación a la Pascua de Resurrección, la Iglesia Católica propone la celebración de la iniciativa “24 horas para el Señor”, una invitación concreta a que los fieles adoren al Santísimo y se acerquen al sacramento de la Reconciliación.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
Amar a Dios y amar al hermano es una sola realidad. Esa es la grandeza del Reino: el amor a uno mismo deja de ser egoísmo y se convierte en medida y camino para amar al único Dios y a todos los hermanos.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 28b-34
«Tú no estás lejos del Reino de Dios».
LA ORACIÓN DEL CUERPO
La Cuaresma es el tiempo en que la Iglesia, con maternal solicitud, nos invita a volver a situar el misterio de Dios en el centro de nuestras vidas, para que nuestra fe recupere fuerza y nuestro corazón no se pierda en las preocupaciones y distracciones de la vida cotidiana. «Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar», Él rezó por nosotros incluso con su propio cuerpo.


