BEATA MARÍA CRESCENCIA PÉREZ

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(1897 -1932). Religiosa de la Congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto.

María Angélica Pérez -su nombre en el siglo- nació en San Martín, Buenos Aires, Argentina, en el seno de una familia gallega inmigrante.

En 1915 inició su noviciado en el convento bonaerense de las Hijas de María Santísima del Huerto y recibió el hábito tres años después adoptando el nombre de Sor María Crescencia. Su vida estuvo regida por el lema: «Toda para Todos», por lo cual se dedicó totalmente a velar por el bienestar del prójimo.

A lo largo de su vida terrenal fue modelo de servicio, humildad y apego a la Regla. Su primera misión la llevó a cabo como catequista y maestra de «labores» de niños en escuelas de su Congregación. Posteriormente, fue comisionada al Sanatorio Marítimo de Mar del Plata (Solarium), que albergaba a niños con tuberculosis ósea permaneciendo en él tres años, Por su débil salud se le retiró de este nosocomio, en 1928, y se le transfirió -muy a su pesar, pero declarando: «Por cumplir la voluntad de Dios iría al fin del mundo»-, a Vallenar, Chile, en busca de un mejor clima que le ayudase a recobrar la energía; ahí continuó su apostolado en el hospital de las Hermanas. Sin embargo, cuatro años después partió al encuentro con el Amado.

Fue beatificada el 17 de noviembre de 2012, por el pontífice Benedicto XVI (2005-2013), quien la llamó «Modelo de dulzura evangélica animada por la fe».

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