La reflexión del obispo Eduardo García.
Seguir a Jesús es dejar atrás lo que nos paraliza, vivir apasionadamente el presente y mirar el futuro con esperanza. No porque sepamos exactamente qué encontraremos en el camino, sino porque sabemos quién camina delante nuestro.
Por eso la pregunta del Evangelio es profundamente concreta: ¿qué tengo que dejar hoy para poder seguir caminando? ¿Qué seguridad, costumbre, miedo o comodidad me está impidiendo poner verdaderamente la mano en el arado?
El Reino necesita discípulos que no vivan mirando hacia atrás, sino hombres y mujeres libres, apasionados y esperanzados, capaces de abrir con Jesús nuevos surcos en la historia.


