La reflexión del obispo Eduardo García.
Una de las enseñanzas más hermosas que nos dejan los ángeles: el cielo nunca está tan lejos como pensamos. Hay mucho más en nuestra historia de lo que nuestros ojos alcanzan a ver. Hay un Dios que nos acompaña, nos sostiene, nos habla y nos cuida. Un Dios que no mira nuestra vida desde lejos.
Los ángeles son signos de esa ternura. Nos recuerdan que el cielo permanece abierto sobre nuestra historia , aun en las noches más oscuras.
Creer en los ángeles es, en lo más profundo, confiar en que nunca caminamos solos. Es reconocer que Dios encuentra caminos para llegar hasta nosotros, a veces a través de gestos tan sencillos que podríamos pasarlos por alto.
Los ángeles nos hablan del cariño de Dios: un Dios que nos cuida sin invadirnos, nos acompaña sin reemplazarnos y permanece junto a nosotros aun cuando no podamos verlo.


