Fuente: Vatican News
El cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba en Argentina y uno de los destinos de León, compartiendo con los medios vaticanos se refirió al significado de la visita.
“Uno la intuía, la deseaba, la esperaba, pero cuando ya se confirma, el corazoncito pega un salto de gozo porque sabe que esto es una gracia; es, y lo digo personalmente, una inmensa alegría porque sé que nuestro pueblo lo siente así y a la vez provoca también una especie de sano miedo frente a la responsabilidad de todo lo que eso implica para que podamos acogerlo como se merece y a la vez acoger a todo el pueblo.
Su visita al país y específicamente en Córdoba implica que deberemos ser muy hospitalarios porque llegarán muchos hermanos de otros lugares.
Siento una mezcla toda linda, de inmenso gozo, que por momentos parece que se chocan con ese “sano miedo entre comillas”, a todo lo que implique y en todos los sentidos; primero la disposición del corazón y la responsabilidad de toda la organización que demanda.
Deberá ser no sólo de la Iglesia sino un trabajo conjunto entre la Santa Sede, la Iglesia y los gobiernos nacional, provincial y municipal de Córdoba, porque en esta tenemos que remar juntos”.
La venida del Papa León en referencia a la que no pudo concretar Francisco, es interpretada por el cardenal Rossi como que “no es una revancha, diría más bien que es una especie de continuidad, casi una delicadeza de León que venga porque es un modo de decirnos que hay continuidad: Viene a lo que no pudo Francisco y es como un homenaje. Más que una deuda es una continuidad y no sólo en el viaje sino que también en su corazón y en su línea de acción y de mensaje, claramente hay –y sin perder lo particular suyo porque no tiene porqué ser un clon de Francisco- una continuidad en los temas fuertes a nivel mundial, está claro que León le sigue el tranco a Francisco: tema guerra, migrantes, trabajar por la paz, armamentismo, en fin, en eso claramente hay un lenguaje común y creo que su venida es una especie de delicadeza y continuidad; de poder llevar a cabo lo que quiso Francisco y que lo encarna ahora León XIV.
Lo que uno más espera es que sea para nosotros una renovación de la esperanza, que nos ayude a levantar la mirada, a fortalecer la fe y nuestro testimonio de cristianos que no pierden esa esperanza.
Específicamente a nivel país y su situación, León no es alguien que llegue a la panacea y que no conozca esas realidades.
Ha pisado Latinoamérica, ha vivido años entre nosotros. Perú no es Argentina pero tenemos muchas cosas en común, tanto lindas como la fe y la dignidad del pueblo y otras fuleras como las injusticias y muchas cosas que uno quisiera que sean distintas y que todavía en este continente no estamos a la altura.
Creo que su visita es un empujoncito cariñoso, una palmada en la espalda para que no aflojemos y nos atrevamos a no vivir peleándonos, sino construyendo.
Me parece que su mejor legado será dejar una alegría y una esperanza que generará inercia, aunque eso va a depender de nosotros; que no sea un hecho más, sino que su paso implique compromisos directos en los distintos ámbitos: Iglesia, Estados, etcétera.
Nos va a dejar “deberes” en el corazón para que hagamos de su visita un modo fecundo. Seguramente va a ser así. Eso espero”.
Acerca de que una escala de la visita papal a Argentina sea Córdoba, el cardenal Rossi dijo que “uno lo vive con alegría y nos da un gustazo. Es un regalo y una delicadeza que como cordobeses tenemos que agradecer. Que venga a casa alguien que uno quiere, hace que siempre sea muy bienvenido y nos hace mucho bien”.



