El Padrenuestro no es solamente una oración para recitar. Es un programa de vida. Nos enseña a vivir como hijos de Dios y como hermanos entre nosotros. Cada vez que lo rezamos, renovamos nuestro compromiso de construir una comunidad reconciliada, capaz de perdonar, compartir y servir.
Quien aprende a decir de verdad «Padre nuestro» ya no puede vivir para sí mismo. Descubre que todos son hermanos y que la voluntad de Dios consiste en que ninguno de sus hijos quede excluido de la mesa de su amor.

