Hoy la Palabra nos invita y nos provoca a dejarnos iniciar por José en el misterio del silencio, ese silencio que no es vacío sino espacio sagrado, ese silencio donde Dios sigue pronunciando su Palabra. A pedirle que nos enseñe la grandeza escondida en lo pequeño, la hermosura de hacer con amor lo de cada día, que nos revele la fecundidad de una vida simple vivida con el corazón en Dios. Porque es ahí, en lo cotidiano, donde Dios sigue pasando y donde sigue haciendo de nuestra historia una historia de salvación.
ORANDO CON LA PALABRA

