Los Reyes Magos se ponen en marcha y van al lugar donde era lógico buscar a un rey, al palacio. Su llegada crea tal revuelo que Herodes convoca a los sacerdotes y fariseos, los expertos en las Escrituras. Ellos «saben» que el Mesías debe nacer en Belén, pero su conocimiento no va más allá. No se convierte en vida, en experiencia. Se quedan quietos, permanecen seguros y cómodos en el palacio. Los Magos vienen de lejos porque se han puesto en camino; los sacerdotes y fariseos están ya cerca, pero se encuentran bloqueados por la ceguera de sus conocimientos, por sus certezas, por sus posiciones de privilegio… Parece que Dios no se revela allí donde se busca el protagonismo de la fama.
PONERSE EN CAMINO


