PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

La fiesta de la Presentación de la Santísima Virgen María en el Templo recuerda -según los evangelios apócrifos- el día en que María, aún niña, fue al Templo de Jerusalén y se consagró a Dios. La Iglesia desea destacar no el acontecimiento histórico en sí, del que no hay rastro en los Evangelios, sino el don total de sí misma que, en la escucha, preparó a la joven de Nazaret para convertirse en «templo del Hijo».

No tienen más vino

María, Mujer y Madre, no es ajena a las «carencias» de casa. En las bodas de Caná, se da cuenta de que falta vino, e intercede ante su Hijo Jesús para que remedie la situación. Lo que la mueve es la certeza de que nada es imposible para Dios, como le dijo el ángel en la Anunciación. Jesús se resiste – «Mujer, aún no ha llegado mi hora», responde-; pero luego cede. En Caná, María se revela como la creyente en Jesús, la que gracias a su fe provoca el primer milagro de Jesús. El vino es el símbolo de la alegría, de la celebración, de la felicidad; por eso, decir que no hay vino significa que al banquete de bodas le falta el ingrediente por excelencia, la alegría. María se da cuenta y, mediante su intercesión, provee para que el agua de la vergüenza, del miedo, se transforme rápidamente en la alegría de la fiesta. Esto es lo que hizo en Caná, esto es lo que María, Nuestra Señora de la Salud, hace con todos los que la invocan y se confían a ella.

Los Siervos

Los que siguen el acontecimiento paso a paso son los sirvientes, que toman las tinajas, las llenan de agua hasta el borde y, sorprendidos, se dan cuenta de que están repartiendo vino. Y pasan de siervos a testigos: a través de la obediencia, se convierten en protagonistas de un hecho del que todos hablarán y del que ellos son los primeros testigos. Ante los signos que Dios sigue obrando en nosotros y a nuestro alrededor, también nosotros podemos pasar de ser «siervos» a ser «testigos», narradores de las grandes cosas que Dios puede hacer entre nosotros con nuestra humilde y frágil obediencia. Una experiencia que se hace posible si somos obedientes a la orden de la Virgen María: «Hagan lo que Él les diga».

Regalo y compromiso

En esta fiesta, la entrega de María a Dios se entrelaza con su compromiso de vivir la vida animada por la fe, segura de que Dios mismo proveerá (Gn 22). Lo que para el hombre parece imposible, se hace posible para quien cree en Dios y confía en la intercesión de María, Madre de Jesús y Madre nuestra.

Oración a la Virgen de la Salud

Virgen Santísima
venerada por nosotros bajo el título
de Nuestra Señora de la Salud,
obtén para nosotros de Dios la salud
del alma y del cuerpo,
para que, purificados de toda culpa
y fortalecidos en el cuerpo,
podamos servirle cada vez mejor
todos los días de nuestra vida,
para que podamos merecer el premio eterno.
Amén
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MENSAJES DEL PAPA LEÓN


@Pontifex_es

13/2: A lo largo de los siglos, el Evangelio ha impregnado las estructuras, los criterios, las formas de actuar y de pensar de las civilizaciones en las que ha penetrado; lo ha hecho no con una revolución violenta, sino con una transformación pacífica, desde dentro, a través de las conciencias y la conversión de los corazones.

REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE ESTE FIN DE SEMANA

REFLEXIONES VARIAS

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I SÍNODO ARQUIDIOCESANO – DOCUMENTO FINAL

3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

Hay enfermedades y condiciones muy graves que, sin llevar a la muerte, se extienden en el tiempo porque son incurables. Esto se vuelve especialmente dramático para quienes están recién comenzando su vida: los niños, y para todo su entorno familiar. El Papa León, en su intención de oración para febrero, nos invita a rezar para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la atención médica y el apoyo necesario, sin perder nunca la fuerza y la esperanza.