Encontrarse con Jesús divide la vida en un “antes” y un “ahora”. No se puede caminar hacia la novedad del Reino y seguir viviendo como antes. Dios no mira las apariencias: mira la actitud, la decisión fundamental, ese punto profundo donde se eligen los valores y se define el rumbo de la vida.
“Donde está el cadáver, se reúnen los buitres”. Con este refrán popular, Jesús responde a la pregunta del “dónde” del juicio: sucede en todas partes, en cada rincón donde hay vida humana que debe ser discernida.
Por eso Jesús nos invita a tomar en serio lo único real que tenemos: la vida, y en ella, este momento presente que ahora está en nuestras manos. Si queremos retenerla sólo para nosotros, la perdemos. Pero si la compartimos, la vida se hace fecunda y plena.

