ORANDO CON LA PALABRA

Jesús no nos pide simplemente ser mejores, sino abrirnos a Dios y cambiar la mediocridad de nuestro egoísmo por la grandeza de la generosidad. El discípulo de Jesús se reconoce por el amor, un amor que no es solo sentimiento, sino actitud nacida de la certeza de que Dios es Padre. Amar es reconocerse hijo, y reconocer en el otro a un hermano. El verdadero premio no está en la retribución humana, sino en la experiencia de saberse hijo amado del Padre.

Las relaciones con el prójimo se miran desde la misericordia, nunca desde la condena. El discípulo no es juez, sino testigo de bondad y compasión; su misión es reflejar el corazón del Padre, que goza en amar y en darse.

Solo cuando amamos sin esperar recompensa, cuando damos sin que el otro lo merezca, cuando perdemos para que el otro gane, entonces entramos en el misterio del amor de Cristo. Ese amor que parece locura a los ojos del mundo, pero que es la sabiduría y la verdad de Dios, capaz de transformar la historia.

MENSAJES DEL PAPA LEÓN


@Pontifex_es

13/2: A lo largo de los siglos, el Evangelio ha impregnado las estructuras, los criterios, las formas de actuar y de pensar de las civilizaciones en las que ha penetrado; lo ha hecho no con una revolución violenta, sino con una transformación pacífica, desde dentro, a través de las conciencias y la conversión de los corazones.

REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE ESTE FIN DE SEMANA

REFLEXIONES VARIAS

AGENDA

DÍAS Y HORARIOS

Secretaría:
Miércoles y Viernes: 15:30 a 18:00 hs
Cáritas:
Martes y viernes de 15:00 a 17:30 hs
Misas en la Parroquia:
Miércoles a Sábados: 19.30 hs
Domingos: 10 hs

I SÍNODO ARQUIDIOCESANO – DOCUMENTO FINAL

3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

Hay enfermedades y condiciones muy graves que, sin llevar a la muerte, se extienden en el tiempo porque son incurables. Esto se vuelve especialmente dramático para quienes están recién comenzando su vida: los niños, y para todo su entorno familiar. El Papa León, en su intención de oración para febrero, nos invita a rezar para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la atención médica y el apoyo necesario, sin perder nunca la fuerza y la esperanza.