ORANDO CON LA PALABRA

Esta parábola no es solo una enseñanza moral. Es una revelación: el rostro de Dios se ha hecho cercano. Dios mismo es el Buen Samaritano. Se ha detenido junto a nuestra humanidad herida, nos ha levantado del polvo, ha vendado nuestras heridas y ha pagado, con su propia vida, la cuenta que nosotros no podíamos saldar.

Jesús no nos invita a preguntarnos quién es el prójimo, sino a hacernos prójimos. A dejar de mirarnos a nosotros mismos para mirar con los ojos de Dios. Ser prójimo no es una casualidad, es una decisión. Es elegir un modo de estar en el mundo: con los ojos abiertos para ver el dolor, el corazón disponible para dejarnos conmover, y las manos dispuestas a sanar y acompañar.

Una Iglesia fiel al Evangelio no puede vivir encerrada ni replegada sobre sí misma. Está llamada a ser posada para los heridos del camino, lugar de sanación, espacio de ternura, taller de esperanza. Está llamada a gastarse y desgastarse en el servicio, a derramar el vino de la alegría y el aceite del consuelo sobre las heridas concretas de las personas y del mundo.

¡BIENVENIDO!

NOTICIAS DEL PAPA LEÓN


EVENTOS EN SAN CAYETANO


AGENDA

DÍAS Y HORARIOS

Secretaría:
Miércoles y Viernes: 15:30 a 18:00 hs
Cáritas:
Martes y viernes de 15:00 a 17:30 hs
Misas en la Parroquia:
Miércoles a Sábados: 18.30 hs
Domingos: 10 hs

I SÍNODO ARQUIDIOCESANO – DOCUMENTO FINAL

3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

La vida humana es un don sagrado que merece ser acogido, protegido y cuidado en todas sus etapas. Sin embargo, en muchas partes del mundo persisten situaciones de indiferencia, exclusión y violencia que amenazan la dignidad de las personas, especialmente de las que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Cuando se debilita el respeto por la vida, crece también la cultura del descarte, dejando a muchos sin la atención, el acompañamiento y el reconocimiento que necesitan.