Estar con Jesús significa dejar de temer al demonio y abrirnos plenamente al plan de Dios. El que no está con Él, está contra Él. Esta advertencia nos invita a la unidad y a la fuerza que surge de estar juntos. El mal se manifiesta en la división y en la falta de entendimiento entre las personas.
Como hijos del Reino y discípulos de Jesús, también estamos llamados a expulsar todo lo que se oponga al Reino de la justicia, la vida, la libertad y la paz. Contamos con la fuerza del “más fuerte” a nuestro lado, y el Reino de Dios está presente allí donde enfrentamos la opresión y la violencia, buscando que reine la justicia y la paz, y dejando que la vida triunfe.


