Mensaje de Cuaresma

«ES JUSTO QUE HAYA FIESTA Y ALEGRÍA. PORQUE TU HERMANO ESTABA MUERTO Y HA VUELTO A LA VIDA, ESTABA PERDIDO Y HA SIDO ENCONTRADO» (Lucas 15, 11- 32)

«El hombre -todo hombre- es este hijo pródigo: hechizado por la tentación de separarse del Padre para vivir independientemente la propia existencia; caído en la tentación; desilusionado por el vacío que, como espejismo, lo había fascinado; solo, deshonrado, explotado mientras buscaba construirse un mundo todo para sí; atormentado incluso desde el fondo de la propia miseria por el deseo de volver a la comunión con el Padre. Como el padre de la parábola, Dios anhela el regreso del hijo, lo abraza a su llegada y adereza la mesa para el banquete del nuevo encuentro, con el que se festeja la reconciliación. (San Juan Pablo II)

Breve oración para rezar este día:
        A TI DIRIJO MIS PASOS,
        VUELVO A TU CASA SEÑOR
        QUIERO SENTIRME EN TUS BRAZOS.
        PADRE DEL CIELO PEQUÉ CONTRA TI. AMEN

Un comentario en «Mensaje de Cuaresma»

  1. El hijo mayor habla de ‘ese hijo tuyo’… el padre le recuerda ‘tu hermano’…
    En un comentario de los textos de hoy encontré lo que sigue, me pareció bueno para resaltarlo:
    «El banquete, el reino de Dios, va precisamente de acoger, incluir, perdonar, reconciliar, reunir, abrazar, unir, agregar, acercar, juntar, sumar, hermanar… Exactamente lo contrario de lo que el hijo mayor quiere hacer.
    ¿Somos de los que acogemos, incluimos, perdonamos, unimos…? ¿O de vez en cuando, como el hermano mayor, excluimos, separamos, dividimos, expulsamos, rechazamos…?»

Los comentarios están cerrados.

NOTICIAS DEL PAPA LEÓN


EVENTOS EN SAN CAYETANO

ESCUELA SÍNODO

AGENDA

DÍAS Y HORARIOS

Secretaría:
Miércoles y Viernes: 15:30 a 18:00 hs
Cáritas:
Martes y viernes de 15:00 a 17:30 hs
Misas en la Parroquia:
Miércoles a Sábados: 18.30 hs
Domingos: 10 hs

I SÍNODO ARQUIDIOCESANO – DOCUMENTO FINAL

3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

La vida humana es un don sagrado que merece ser acogido, protegido y cuidado en todas sus etapas. Sin embargo, en muchas partes del mundo persisten situaciones de indiferencia, exclusión y violencia que amenazan la dignidad de las personas, especialmente de las que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Cuando se debilita el respeto por la vida, crece también la cultura del descarte, dejando a muchos sin la atención, el acompañamiento y el reconocimiento que necesitan.