Nos unimos con alegría a toda la Iglesia argentina para recibir al Papa León XIV, sucesor de Pedro y pastor de la Iglesia universal.
Su visita es una caricia de Dios para nuestro pueblo: una invitación a renovar la fe, a caminar juntos y a mirar al otro como hermano. Que estos días nos encuentren con el corazón abierto, las manos dispuestas y la esperanza encendida.


