SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN Y DÍA DEL NIÑO POR NACER

En esta nueva celebración de la Solemnidad de la Anunciación y del Día del Niño por Nacer, queremos aprovechar la oportunidad para dirigirnos a todas aquellas personas de buena voluntad que trabajan al servicio de la vida naciente, a las familias, a los padres y las madres que tienen a cargo la invaluable tarea de cuidar y formar a sus hijos, a las madres en situación de vulnerabilidad que tejen la trama de la vida en las situaciones más adversas y a las mamás embarazadas.

Estas experiencias nos recuerdan y nos permiten experimentar el valor de cada vida humana, de cada persona concreta, que posee una dignidad infinita independientemente de su situación o etapa de desarrollo. Al enfrentarnos al misterio de la vida en estas múltiples formas de cuidado, reconocemos que cada persona es sagrada, que encierra un llamado y una vocación particularísima. Es una certeza fuerte, que nos reanima en la tarea y la responsabilidad de anunciar y acoger cada vida humana como un don siempre nuevo.

Frente a la tarea del anuncio, debemos expresar la exigencia ética que supone defender la vida naciente, exigencia que se extiende a todas las fases de la vida. Esta fecha nos recuerda tantas formas gravísimas de violación a la dignidad humana en su etapa de gestación. Además del aborto, debemos mencionar y denunciar la maternidad subrogada, el congelamiento de embriones humanos y el abandono de madres en situación de vulnerabilidad. Todo ello, en conjunto, debilita y oscurece la consciencia ética sobre la
sacralidad de cada vida humana, poniendo en riesgo no solo a cada persona sino a la sociedad toda.

Frente a la cultura del descarte, nos anima la cultura de la vida. Cultura de encuentro y servicio, de vida gastada y en salida, de solidaridad y comunión. No hay cultura de la vida por fuera de las personas. Por ello la defensa de la vida es tarea y responsabilidad que se teje en el entramado de familias, instituciones y servicios que cada día custodian y sostienen la vida.

El Evangelio de la vida no es una mera reflexión, aunque sea original y profunda; es una realidad concreta y personal, que exige sacrificio y responsabilidad. Animamos, entonces, a dar testimonio y anunciar de forma renovada el valor de cada vida humana y también a anunciar la belleza y vocación a la maternidad y paternidad, especialmente en el contexto social, político y económico actual. La Iglesia en Argentina acompaña, en sus múltiples servicios y Pastorales todo este esfuerzo. En esta Solemnidad de la Anunciación, entonces, queremos proponer el Sí generoso de María a la vida de su Hijo para inspirar y animar a todo el Pueblo de Dios en la adhesión, promoción y cuidado de la vida humana.

Secretariado Nacional para la Pastoral del Cuidado de la Vida Naciente
Comisión Episcopal Vida, Laicos, Familia y Juventud
CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA

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NOTICIAS DEL PAPA LEÓN


REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE ESTE FIN DE SEMANA

REFLEXIONES VARIAS

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I SÍNODO ARQUIDIOCESANO – DOCUMENTO FINAL

3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

Hay enfermedades y condiciones muy graves que, sin llevar a la muerte, se extienden en el tiempo porque son incurables. Esto se vuelve especialmente dramático para quienes están recién comenzando su vida: los niños, y para todo su entorno familiar. El Papa León, en su intención de oración para febrero, nos invita a rezar para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la atención médica y el apoyo necesario, sin perder nunca la fuerza y la esperanza.