Al final de la audiencia general, Francisco dirije su pensamiento a lo que está sucediendo en Palestina e Israel invitando a los creyentes de todas las religiones a una jornada de ayuno y penitencia: la guerra cancela el futuro, que callen las armas, que se escuche el grito de paz de los pobres, del pueblo, de los niños. La cercanía también a Ucrania «de la que ya no se habla ahora» pero que sigue viviendo un drama.

Tomar partido por la paz

La exhortación dirigida a los creyentes es, por tanto, a «tomar un solo partido en este conflicto: el de la paz», con total oración y entrega. De ahí la decisión de convocar una jornada de oración, que se celebrará el próximo viernes en San Pedro a las 18.00 (hora local en Roma). La invitación se dirige también a «hermanos y hermanas de diversas confesiones cristianas, pertenecientes a otras religiones y a todos aquellos que tienen en el corazón la causa de la paz». La petición de preparar iniciativas similares se extiende también a todas las Iglesias particulares.

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