Este sábado nos encontraremos como otros años en el Club Atlanta
SANTA SABINA, ROMANA
s. Sabina, romana, en su Iglesia del Aventino
Santa Sabina es una mártir cristiana que murió por su fe en el año 120 aproximadamente. Sus reliquias se encuentran en la Basílica de Santa Sabina en el Aventino (Roma). La Iglesia la recuerda el 29 de agosto.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
Si dejamos apagar la lámpara de la fe por falta de oración y fidelidad, no reconoceremos al Señor cuando llegue. La perseverancia no se improvisa en un minuto: se amasa lentamente a lo largo de toda la vida.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 6, 17-29
Dios nos dé la fuerza para proclamar y esperar su Reinado.
LIBRE, PARA AMAR HASTA EL FINAL
En la catequesis de los miércoles, el Papa León reflexionó sobre la entrega libre de Jesús.
«…la vida ofrecida libremente por amor nadie nos la puede quitar.»
SAN AGUSTÍN, OBISPO DE HIPONA
Buscador inquieto de la Verdad, su vivencia en el camino de la conversión, lo hace siempre actual. Autor de numerosos escritos San Agustín está entre los Padres de la Iglesia que mejor han explicado los principios y dogmas del Cristianismo. Muere el 28 de agosto del 430.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
La vida cristiana no es descanso cómodo ni rutina repetida: es vigilia ardiente en el amor, es espera activa en la conversión, es disponibilidad para el servicio.
EL EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 24, 42-51
«…todo nuestro tiempo presente es nada comparado con la vida eterna.» San Atanasio
SANTA MÓNICA, MADRE DE SAN AGUSTÍN
Santa Mónica, madre de San Agustín, de fe firme y profundos valores cristianos en lo cotidiano. La oración fue su fortaleza en toda su vida. Ferviente observante de las tradiciones de la Iglesia, depositó toda su esperanza en Dios. Su memoria se celebra el 27 de agosto.
ORANDO CON LA PALABRA
La reflexión del obispo Eduardo García.
La palabra de Jesús nos convoca a volver a lo esencial: al amor a Dios y al prójimo como ley suprema, como medida definitiva de toda vida creyente.


