Jesús nos muestra un camino distinto para conocer a Dios, uno que se basa en la sencillez y la humildad, en lugar de la sabiduría humana o la lógica del poder. Al practicar la justicia y la solidaridad, podemos experimentar la verdadera conexión con Dios y vivir con gozo, certeza y esperanza. Esto requiere pequeñez y pobreza interior, pero al dejar que el Espíritu nos guíe, podemos ser parte de la construcción de un tiempo de paz verdadera y ver el mundo de una manera nueva.
ORANDO CON LA PALABRA


