LAS PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Fuente: PastoralSJ – Corazón de Jesús – Adolfo Crespo

Vivimos en un mundo lleno de simbología. A menudo, esta simbología nos lleva a decorar nuestros hogares como dictan los señores de Zara, IKEA o cualquier empresa de diseños «aconfesionales». Vivimos así alrededor de cuadros, figuras, o muebles de diseño, que no trascienden de su forma. Pero, el corazón sí trasciende los límites de la forma.

¿Y si en lugar de un elemento simplemente bonito, pusiéramos en el centro de nuestro hogar a ese Corazón que busca siempre la trascendencia? O aún mejor, ¿y si pusiéramos el Corazón de Jesús en el lugar más importante de nuestra casa para que sea bendición para nuestros hogares?

La imagen del Sagrado Corazón no es solo inspiración y testigo. Es la sencillez misma diciéndonos que en el hogar (que es el inicio de la Iglesia doméstica de la familia, donde comienza la vida), la victoria no es poder, o llevar la razón, o la estética vacía… sino que es vencer desde el Amor y el sacrificio, desde la sencillez y la entrega.

En el día a día, esa imagen del Sagrado Corazón de Jesús será bendición. En la puerta, en el rellano, en el salón, …ahí donde esté, su Corazón y sea honrado.

¿Acaso hay “algo” mejor que poner en nuestra casa? ¿Existe un “adorno” más bonito? Porque el Sagrado Corazón es mucho más, es recuerdo, es escudo, es devoción, es promesa de bendición.

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La vida humana es un don sagrado que merece ser acogido, protegido y cuidado en todas sus etapas. Sin embargo, en muchas partes del mundo persisten situaciones de indiferencia, exclusión y violencia que amenazan la dignidad de las personas, especialmente de las que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Cuando se debilita el respeto por la vida, crece también la cultura del descarte, dejando a muchos sin la atención, el acompañamiento y el reconocimiento que necesitan.