HACER SONAR EL CUERNO DE LA ESPERANZA

Comienza el 2025, y por tanto el Jubileo de la esperanza, que pondrá en camino hacia Roma a millones de personas de todo el mundo -desde jóvenes hasta sanitarios, profesores o militares entre otros muchos-, más lo que haga cada diócesis en las respectivas iglesias locales. Un evento que nos lanza y nos propulsa como Iglesia y -liderados por el papa- nos lleva a caminar desde el júbilo más profundo, desde la alegría sincera que no se puede contener, algo de lo que nuestro mundo anda bastante escaso. Se palpa en la pasión al hablar de Dios de los jóvenes, en los preparativos generosos de parroquias y colegios y en un tiempo nuevo que tiene sed de Dios y que parece mirar con ojos nuevos a lo religioso.

Estamos llamados a ser “peregrinos de esperanza”. Porque ya no vale el optimismo barato de “todo va ir bien”. La esperanza, como dice Francisco, es el ancla que da sentido a nuestras vicisitudes y sufrimientos, que nos recuerda que el mañana es bueno, sencillamente, porque viene de Dios. Que aunque nos pueda la noche, la confusión y la desesperanza, al final siempre gana la vida, porque el bien, la belleza y la verdad son eternas. Y es que nuestro mundo necesita otra palabra que no sea la del éxito, la del dinero, la del placer o la del ocio, porque cada persona y cada sociedad vale mucho más que todo eso. Solo la fe, la esperanza y el amor son capaces de iluminar un tiempo nuevo.

El Jubileo hunde sus raíces etimológicas en el cuerno que se hacía sonar en Israel para avisar de que el año santo había llegado. Ojalá cada uno de nosotros, en este año que comienza, seamos capaces de hacer sonar este cuerno de la esperanza. De una Iglesia que vive un nuevo amanecer y de una Iglesia en salida. Un grito que anuncia en nuestro mundo la alegría del Evangelio, que Dios no abandona a su pueblo y que ser cristiano es un don que nos lleva a ser mejores cada día.

(Álvaro Lobo, sj)

MENSAJES DEL PAPA LEÓN


@Pontifex_es

11/1: En Ucrania, nuevos ataques, particularmente graves, dirigidos sobre todo contra infraestructuras energéticas, precisamente cuando el frío se vuelve más intenso, golpean duramente a la población civil. Rezo por quienes sufren y renuevo el llamamiento a cesar las violencias y a intensificar los esfuerzos para llegar a la paz.

11/1: Mi pensamiento se dirige a lo que está sucediendo en estos días en Oriente Medio, en particular en Irán y en Siria, donde tensiones persistentes están provocando la muerte de muchas personas. Espero y rezo para que se cultiven con paciencia el diálogo y la paz, buscando el bien común de toda la sociedad.

11/1: En su santidad el Señor se hace bautizar como todos los pecadores, para revelar la infinita misericordia de Dios. Viene, en efecto, para salvar y no para condenar. Carga sobre sí lo que es nuestro, incluido el pecado, y nos da lo que es suyo, es decir, la gracia de una vida nueva y eterna.

11/1: Dios no mira el mundo desde lejos, al margen de nuestra vida, de nuestras aflicciones y de nuestras esperanzas. Él viene entre nosotros con la sabiduría de su Verbo hecho carne, haciéndonos parte de un sorprendente proyecto de amor para toda la humanidad.

11/1: Como luz en las tinieblas, el Señor se deja encontrar allí donde no lo esperamos: es el Santo entre los pecadores, que quiere habitar en medio de nosotros sin mantener distancias, sino asumiendo plenamente todo lo que es humano.

REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE ESTE FIN DE SEMANA

REFLEXIONES VARIAS

Obispo Jorge García Cuerva – 4 de enero de 2026

AGENDA

DÍAS Y HORARIOS

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Miércoles y Viernes: 15:30 a 18:00 hs
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I SÍNODO ARQUIDIOCESANO – DOCUMENTO FINAL

3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

En esta primera intención de oración del año, el Papa León XIV nos invita a redescubrir la fuerza transformadora de la Palabra de Dios, Palabra donde “encontramos la luz que guía nuestros pasos”.