CUARESMANDO CON EL OBISPO JORGE

29. Nuestra oración personal y nuestras celebraciones litúrgicas comunitarias, deben acercarnos al Señor de verdad. A veces sospecho que en algunas de nuestras oraciones y celebraciones el Señor Jesús está ausente, falta su presencia o por lo menos, no la experimentamos. Necesitamos aprender a rezar y a celebrar en la Presencia del Señor. Les pido que no demos por hecho que el Señor está porque cumplimos los ritos personales o comunitarios. En las celebraciones de nuestras comunidades, en general se canta poco, o no se canta, se reza para adentro, casi en silencio, se llega justo a horario o tarde, los otros parecen que son de otro lugar, nos da lo mismo que estén o que no estén, se cuidan ciertos ritos, pero no procuramos participar todos de manera activa, consciente y fructuosa. ¿Se imaginan a Jesús caminando con sus discípulos y verlos rezar o celebrar así? ¿Qué se imaginan les diría? ¿Qué fibras interiores tocaría para invitarlos y provocar su conversión? Bueno, eso mismo nos diría y haría hoy con nosotros.

¿Cómo son nuestras celebraciones? ¿Alegres, fraternas, iluminadoras, esperanzadas?

¿Salimos de ellas reconfortados, animados, con nuevas energías para ir a nuestros hermanos?

¿Qué propósito podría hacer para vivir en la próxima celebración en la que participe?

MENSAJES DEL PAPA LEÓN


@Pontifex_es

13/2: A lo largo de los siglos, el Evangelio ha impregnado las estructuras, los criterios, las formas de actuar y de pensar de las civilizaciones en las que ha penetrado; lo ha hecho no con una revolución violenta, sino con una transformación pacífica, desde dentro, a través de las conciencias y la conversión de los corazones.

REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE ESTE FIN DE SEMANA

REFLEXIONES VARIAS

AGENDA

DÍAS Y HORARIOS

Secretaría:
Miércoles y Viernes: 15:30 a 18:00 hs
Cáritas:
Martes y viernes de 15:00 a 17:30 hs
Misas en la Parroquia:
Miércoles a Sábados: 19.30 hs
Domingos: 10 hs

I SÍNODO ARQUIDIOCESANO – DOCUMENTO FINAL

3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

Hay enfermedades y condiciones muy graves que, sin llevar a la muerte, se extienden en el tiempo porque son incurables. Esto se vuelve especialmente dramático para quienes están recién comenzando su vida: los niños, y para todo su entorno familiar. El Papa León, en su intención de oración para febrero, nos invita a rezar para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la atención médica y el apoyo necesario, sin perder nunca la fuerza y la esperanza.