CUARESMANDO CON EL OBISPO JORGE

28. Si pudiésemos abrirnos al Señor para experimentar que lava nuestras miserias, podríamos llegar a ser muy misericordiosos con nuestros hermanos. Eso está necesitando nuestro entorno cotidiano, gestos de misericordia concretos, capaces de transformar los males que nos agobian y oprimen desde la raíz. Quiero decir, que somos responsables de dar un poco de luz, de paz, de fortaleza, de sentido de la vida, sobre todo, a aquellas personas que están viviendo un momento difícil. Muy especialmente a los enfermos, pobres y sufrientes, a los que se les está haciendo muy pesada la vida de todos los días. Por el contrario, la indiferencia, el desentendernos, la frialdad hacia las hermanas y los hermanos con los que convivimos, se convierten en los gestos antievangélicos que de una u otra manera terminan des-evangelizando.

¿Pensaste alguna vez que podríamos estar des-evangelizando con nuestros gestos?

Hoy dirijamos nuestros pensamientos hacía aquellos que nos son cercanos y que sufren, y hagámonos la pregunta ¿cómo llevarles paz, luz, fortaleza, sentido a sus vidas?

¡BIENVENIDO!

NOTICIAS DEL PAPA LEÓN


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3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

La vida humana es un don sagrado que merece ser acogido, protegido y cuidado en todas sus etapas. Sin embargo, en muchas partes del mundo persisten situaciones de indiferencia, exclusión y violencia que amenazan la dignidad de las personas, especialmente de las que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Cuando se debilita el respeto por la vida, crece también la cultura del descarte, dejando a muchos sin la atención, el acompañamiento y el reconocimiento que necesitan.