Mons. Scheinig:

2. El Señor y Maestro, en la “escuela del camino”, les fue enseñando que otra manera de vivir es posible y todas las experiencias vividas con Él, los marcaron a fuego de tal manera, que sus vidas cambiaron para siempre. Transformados, fueron capaces de ayudar a muchísimas personas a que a ellas también la vida les cambiara totalmente. Me imagino esa “escuela del camino” cuya pedagogía sería la de la ocasión, la de la cercanía, la del paso a paso, la de la sencillez de lo profundo, la de lo pequeño, la de no conformarse e ir a más, la del amor, la ternura y la misericordia. Una pedagogía de la palabra y del gesto. Todo lo vivido con Jesús les hablaría al corazón, a la conciencia, a lo hondo y los llevaría a obrar de otra manera, con coherencia y autenticidad. Seguramente Jesús los ayudó a darse cuenta que vivir de esa manera nueva. No hubiesen podido hacerlo en soledad, necesitarían sí o sí de la comunidad de hermanos y de Dios, pero del Dios a quien aprendieron a llamar, gracias a Jesús: Padre, Abba, Papito. La cercanía al Maestro, los haría cercanos a Su Padre e hijos, en el Hijo.

¿Qué vivencias de fe, individuales y comunitarias, sentís como marcas permanentes en tu vida de cristiano/a?

¿Descubrís en esas vivencias el misterio de la cercanía de Dios?

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