11. El Señor, a aquellos discípulos, los fue llevando -con esa pedagogía tan divina y tan humana- a la experiencia de la amistad profunda que selló en Su Pascua, en aquella Semana Santa memorable. Desde el primer momento en que los llamó, hasta la Pascua, juntos hicieron un camino en el que no sólo les cambió la vida, sino que el Maestro los llevó a que experimentaran una plenitud humana que nunca hubiesen alcanzado sin Él. Y además, les enseñaría que todo lo aprendido debían necesariamente compartirlo y que gratis habían recibido y por lo tanto, gratis también debían darlo y darse. (Carta Pastoral: Caminar Juntos con el Señor, en todo – Cuaresma 2023)

¿Reconocemos que nuestra vida en su faz espiritual y en su faz humana es camino a recorrer? ¿Que somos peregrinos, caminantes, que continuamente necesitamos revestirnos con las vestiduras del hombre nuevo?

¿Nos sentimos “pueblo que camina al encuentro del Señor?

Nuestras palabras, gestos y comportamientos en la comunidad, ¿expresan ese sentirnos “compañeros de camino”?

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