BUSCADORES DE DIOS

Fuente: Vatican News

“No puede ser ateo quien ama a Dios, quien lo busca con corazón sincero”. Así responde el Papa León XIV, citando a San Agustín, a Rocco, de Reggio Calabria, quien envió una carta a la revista Piazza San Pietro, publicada por la Basílica Vaticana. En el número de febrero, el Pontífice agradece la poesía de Rocco, quien solicita ayuda y se pregunta si es posible definirse ateo y al mismo tiempo amar a Dios.

Encontrar a Dios dentro de sí

“Creo no creer, absolutamente seguro de la nada, continúo anhelando a Dios. ¡Mi drama –agrega Rocco en su poesía– es Dios! ¡Mi inquietud es Dios!”.

“Lo que usted afirma –responde el Pontífice– me hace recordar de inmediato lo que escribe mi amado padre San Agustín en las Confesiones: ‘Tú estabas dentro de mí, y yo fuera. Y allí te buscaba’”. Una cita que pone de manifiesto cómo la búsqueda de Dios es un deseo profundo.

La dignidad de la vida humana reside en buscar su rostro

“El verdadero problema de la fe –prosigue León XIV– no es creer o no creer en Dios, ¡sino buscarlo! Él se deja encontrar por el corazón que lo busca y, quizá, la distinción adecuada no sea tanto entre creyentes y no creyentes, sino entre buscadores y no buscadores de Dios”.

El Santo Padre añade que se puede pensar que uno es creyente sin buscar el rostro de Dios y, por tanto, sin amarlo; al contrario, se puede estar convencido de no creer y, sin embargo, “ser ardientes buscadores de su rostro, amarlo –concluye dirigiéndose a Rocco– como lo hace usted. Somos todos deseosos de Amor, buscadores de Dios. Y aquí reside la dignidad y la belleza de nuestra vida”.

NOTICIAS DEL PAPA LEÓN


ESCUELA SÍNODO

AGENDA

DÍAS Y HORARIOS

Secretaría:
Miércoles y Viernes: 15:30 a 18:00 hs
Cáritas:
Martes y viernes de 15:00 a 17:30 hs
Misas en la Parroquia:
Miércoles a Sábados: 18.30 hs
Domingos: 10 hs

I SÍNODO ARQUIDIOCESANO – DOCUMENTO FINAL

3 MINUTOS DE RETIRO

INTENCIONES DEL PAPA

El Papa León, en su intención de oración para este mes, nos invita a rezar para que nadie quede privado del alimento necesario y para que aprendamos a vivir con mayor responsabilidad, reconociendo que los bienes de la tierra son un don destinado a todos. También nos anima a despertar una conciencia nueva, capaz de agradecer, compartir y cuidar, promoviendo una cultura de solidaridad.